Mi hijo no me cuenta nada

post-comunicación-2-recortada

El otro día os contaba que las primeras semanas de cole pueden no ser como esperábamos y pueden surgir algunas preocupaciones que no teníamos previstas. Una muy frecuente es que nuestros hijos no nos cuenten nada.

¿Por qué es importante hablar con nuestros hijos?

 

La comunicación es algo esencial y primitivo. Es nuestra manera de interactuar con el mundo que nos rodea, de intercambiar información, ideas y emociones.

Ya desde el nacimiento, los primeros susurros mientras alimentas a tu bebé, le cambias el pañal, la manera en la  que aprendes a interpretar su llanto… todo eso es comunicarte con tu hijo.

Paradójicamente, algo tan esencial como es comunicarnos con nuestros pequeños, se convierte en una dificultad para muchos papás, que comentan que cuanto más crecen, más difícil les resulta. No hablamos de la etapa adolescente, eso merecería post aparte.

La comunicación es un aspecto fundamental en la relación con nuestros hijos. No siempre es fácil, pero hay que trabajar en ello. Una comunicación fluida entre padres e hijos es sinónimo de confianza, seguridad y bienestar emocional para los pequeños.

Los niños que se sienten escuchados y comprendidos por sus padres, recurrirán a ellos cuando se sientan mal, encontrando el apoyo y la seguridad que necesitan.

¿Por qué no me cuenta nada?

 

“Por más que le pregunto, no me cuenta nada de lo que hace en el cole” “¿Será que no está contento?””¿será una forma de castigarme?” Casi todos los padres, en alguna ocasión, nos quejamos de algo parecido. No tiene por qué deberse a nada en particular. Puede que los niños no tengan ganas de hablar, no consideren que hay algo importante que contar o que no hayan adquirido ese hábito de comunicación.

Sin embargo, conviene prestar atención a sus silencios. Si en casa hay un ambiente propicio para la comunicación, que nuestros hijos no nos cuenten las cosas puede deberse a dos cosas fundamentalmente:

  • Realmente no hay un ambiente propicio para que el niño hable con nosotros. Ir deprisa a todas partes, no coincidir en las horas de las comidas, ir a todas partes en coche y con música, salir del cole con otros amiguitos,  muchas extraescolares y llegar a casa cansados, cenar con la tele puesta… Hay multitud de factores que pueden intervenir en este sentido.

Revisa a conciencia de qué momentos disponéis, tranquilos y sin interrupciones para charlar un rato cada día. Si no los hay, id buscando juntos esos ratitos poco a poco.

  • Las emociones que les generen determinadas situaciones les incomodan y no saben expresarlo todavía. A partir de los 5 años es más sencillo saberlo, hasta entonces, habrá que fijarse mucho en sus comportamientos, es su manera de comunicarse. Esas conductas de las que algunas personas hablan diciendo “lo hace para llamar tu atención”, son importantes. Esas rabietas injustificadas, llorar con frecuencia, miedos que hasta el momento no habían aparecido… son indicadores de que algo pasa y nuestro hijo no sabe decirlo de otro modo.
¿Cómo puedes ayudarle?

 

  • Sin presionar: Preguntar una y mil veces e incluso enfadarte si no cuenta nada no va a mejorar las cosas. Lo mejor es no presionarle. Puedes decirle simplemente “Me encantaría que me contaras algunas cosas de las que hacéis en el cole, ¿cuando te apetezca me contarás algo?” “Si estás triste, puedes contármelo. A lo mejor puedo ayudar a que te sientas mejor”
  • Contándole tú primero: ¿Cuántas veces le cuentas a tu hijo cómo te ha ido el día? ¿Le has hablado alguna vez de tus compañeros de trabajo? ¿Le cuentas si estás preocupado por algo? ¿Si ha sido un buen día o ha sido complicado? Adecuando tu lenguaje y el mensaje a su edad… comienza a contarle tus cosas. Si hay algo que te preocupa, las cosas que han ido bien, cómo ha sido tu día o qué has comido.

Hablar de tus cosas con ellos es una manera de enseñarles a comunicarse contigo con el mejor de los métodos, ¡dando ejemplo!

  • Escuchando de verdad: Esto implica no poner el piloto automático, contestar a lo que se pregunta esforzándonos en las respuestas, mirarles a la cara y con atención Y, por supuesto, ¡¡sin mirar el teléfono móvil a la vez!!
  • No escuchar mientras hacemos otras cosas. Un tiempo en exclusiva. Mirándoles, reconociendo las expresiones que ponen a la vez que hablan (la comunicación no verbal también es fundamental), en definitiva, dedicando un rato de nuestro día a escucharles y a contarles nosotros también sin estar haciendo otras cosas a la vez. ¿Cómo te sentirías si, al intentar decirle algo a tu pareja, no levantara la vista del teléfono, del ordenador o siguiera haciendo cosas a la vez?
  • Propiciando momentos de tranquilidad en los que poder hablar: Volver del cole dando un paseo, cenar todos juntos (sin tele, por supuesto), acostarse un ratito antes para poder hablar en la cama…

  • Evitar ciertas frases:  “Ay, que pesadito estás”, “Venga, dímelo deprisa que nos tenemos que ir…” Es cierto que, a veces, los niños no eligen el momento más oportuno o simplemente nos pillan ocupados, o se hace tarde.

Si, en el momento en que tu hijo quiere contarte algo, no puedes atenderle, con delicadeza, puedes decirle “Cariño, justo en este momento no puedo prestarte atención, seguro que lo  que me quieres contar es importante así que, en cuanto termine, hablamos tranquilamente”

Si de verdad luego le preguntas y le dedicas un rato, funcionará.

  • Utilizar marionetas: En casa con mi hijo no falla y lo cierto es que con muchos pacientes tampoco. A veces les resulta más fácil contar las cosas a través de otro objeto, como si de esa manera no fueran ellos los que expresan sus sentimientos. También suelo utilizarla de manera que yo manejo la marioneta y es a ella a quien le cuentan las cosas. Eficaz y divertido. Prometo un post dedicado a las marionetas, cuales son mis favoritas y cómo podemos utilizarlas.

¿Cuándo debes preocuparte?

 

  • Si notas a tu hijo triste o preocupado durante un tiempo prolongado y no consigues averiguar por qué. En ese caso te recomiendo hablar con su profesora, puede ayudarte a recabar información de lo que ocurre en el colegio. Si se trata de problemas en casa porque no estáis atravesando un buen momento, puede que sea hora de contactar con un profesional que ayude a tu hijo a expresar sus emociones y así poder ayudarle.
  • Si sospechas que se trata de un problema en la adquisición del lenguaje, consulta con el pediatra, seguro  que podrá orientarte al respecto y valorar la necesidad de acudir a otro profesional.

Hasta aquí el post de hoy. Sé que los silencios de nuestros hijos pueden ser un poco agobiantes, y generar en nosotros sensación de impotencia y frustración por no poder ayudarles. Pensad que es una fase, que es normal que estén un poco más sensibles de lo habitual en estas primeras semanas de colegio, pueden incluso volver a hacerse pipí, como ya os conté aquí.

Tened en cuenta los consejos de hoy y con cualquier problema, no dudéis en consultarme.

¡Hasta pronto!

¡Suscríbete para no perderte ninguno!

¿Te ha gustado? ¡COMPÁRTELO!

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Descubre más artículos por categorías

visto en la calle

VISTO EN LA CALLE

TÉCNICA

tips_diarios

TIPS DIARIOS

¿Quieres que te eche una mano?

Rellena el formulario que ves justo aquí abajo y en un plazo de unas 24/48 horas contactaré contigo :) 
O si quieres echa un vistazo a LOS SERVICIOS que te ofrezco

676 782 068

Email lucia@mimotikids.com​