Cuentos con truco «El gran concurso de monstruos» (Autoestima)

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Seguro que como padres fantaseáis de vez en cuando sobre cómo serán vuestros hijos el día de mañana, siempre teniendo en mente que lo importante es que sean felices.  Uno de los ingredientes para lograr esa felicidad se encuentra en poder ser uno mismo y esto, en ocasiones, no es tarea fácil.

Todos en algún momento hemos sentido miedo al rechazo, a expresar cómo nos sentimos…¡a ser nosotros del todo!, pero esto es algo en lo que podemos trabajar con nuestros peques de tres maneras fundamentalmente:

  • Reforzando su seguridad, autoestima y confianza en ellos mismos. Puedes leer algunos consejos para ayudar a tus hijos en este post.
  • Siendo respetuosos con los demás y con nosotros mismos.
  • Valorando lo que hace a cada persona diferente.
  • Viendo en los errores y fracasos una oportunidad para aprender.

Para trabajar un poco estos aspectos os traigo un cuento muy divertido:

El Gran concurso de monstruos

 

Sidney es un monstruo de compañía diferente a los demás. Le gustan los baños de espuma, le da miedo volar y le encanta comer magdalenas. Cuando Alberto decide apuntar a Sidney al Gran concurso de monstruos de compañía, no imagina lo importante que puede ser valorar las cosas que nos hacen diferentes.

Es un libro divertidísimo de William Bee y Kate Hindley, de la editorial Edelvives  que no hemos dejado de leer desde que nos lo trajeron los reyes. El cuento narra las cinco pruebas que deberán superar unos monstruos para convertirse en el mejor monstruo de compañía del mundo. Alberto y su monstruo Sidney llegarán al final un poco decepcionados, pero una gran sorpresa les espera porque ¿quién dice que ser diferente no pueda tener premio?

¿En qué puede ayudarte este libro?

A trabajar nuestras propias expectativas:

Creo que, como padres, nos puede resultar muy interesante reflexionar sobre: ¿Qué esperamos de nuestros hijos? ¿Cómo los tratamos en base a esas expectativas? Párate a pensar si…

  • ¿Intentas potenciar los rasgos que hacen especial a tu hijo o, por el contrario intentas cambiarlos?
  • ¿Le ayudas a desarrollar su potencial, aquello con lo que se siente motivado, lo que le gusta, o intentas reconducir demasiadas veces hacia aquello que tú crees que debe hacer? Por ejemplo en la elección de deporte, juegos, amigos…

Podemos leer el cuento con los niños y preguntarnos cosas como: ¿Qué espera Alberto apuntando a Sidney a este concurso?¿Realmente quiere que sea un monstruo como los demás? o ¿Se alegrará de que Sidney sea diferente?

A respetar las diferencias.

Todos somos diferentes, todos tenemos rasgos en los que destacamos, otros en los que nos gustaría mejorar y otros en los que simplemente no somos especialmente habilidosos. Cuando conseguimos estar tranquilos y contentos con nosotros mismos, es sencillo respetar y no criticar a los demás. Eduquemos en el respeto y la tolerancia, reforzando la autoestima de los pequeños de la casa y dando ejemplo, empezando por respetar a nuestros hijos y a nosotros mismos (que, a veces, nos queremos muy poco)

Podemos: comentar los rasgos distintos de cada monstruo, comentar en que sería bueno cada uno y qué cosas harían peor, qué nos parece divertido de cada uno…

A animar a los niños a ser ellos mismos

Un niño que confía en sí mismo, que se cree capaz y seguro, tiene una herramienta muy valiosa, autoestima. Con ella será capaz de confiar en su criterio, de hacerse respetar, de decir no cuando deba y de hacer lo que se proponga (o, al menos, de intentarlo). Los padres tenemos mucho que hacer en este terreno, empezando por demostrar que los aceptamos y animamos a ser como son, que no pasa nada si se equivocan…

Al leer el cuento podemos comentar cosas como: «Parece que Alberto está contento de que Sidney sea como es ¿verdad?, ¿A ti que monstruo te gusta y por qué?

 

A gestionar decepciones viendo el lado bueno de las cosas

Este punto es especialmente importante porque vivimos en una sociedad muy competitiva, materialista y superficial y, en muchos casos, se nos olvida valorar lo importante.

Los niños no gestionan bien la frustración cuando son pequeños, es algo que deben aprender. Si, como padres, conseguimos ver que en cada error hay una oportunidad de aprender, será fácil transmitir esa actitud a nuestros hijos. Conseguiremos que se sientan libres y seguros para experimentar, acertar o fallar y ver el lado bueno de sus equivocaciones, porque siempre hay un lado bueno, como nos enseña este cuento.

El final del cuento nos da mucho material para trabajar: comentando el desenlace y cómo se sienten los personajes, comparando lo ocurrido en el cuento con cosas que les hayan ocurrido a nuestros hijos, nos da espacio para comentar con los niños algún momento en el que nos hayamos sentido decepcionados pero aún así hayamos sacado algo bueno de la situación…

 

Como puedes ver, los cuentos son mucho más que historias para dormir, bien aprovechados nos permiten pasar un buen rato con nuestros hijos y, además, reflexionar y aprender sobre aspectos que les serán de gran utilidad. Os animo a leer otros «Cuentos con truco» de los que hemos hablado anteriormente como «La preocupación de Lucía», ideal para trabajar emociones y fomentar la comunicación padres-hijos o «El caballero que dijo NO», perfecto si te encuentras en esa etapa en la que los niños se niegan a todo.

 

¡Hasta pronto!

 

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